miércoles, 19 de enero de 2011

MAFFIA´S TOWN – CONDADO DE LA HECATOMBE

Antes de que ellos decidiesen unirse, todo era desesperanza en Maffia´s Town. Los cuatreros, atracadores y asesinos a sueldo andaban libremente y la impunidad reinaba en ésta pequeña población, ubicada en el lejano Condado de la Hecatombe.


Sus habitantes no se sentían seguros. De cualquier lado salían disparos por la incesante guerra que el Sheriff de entonces libraba contra los indios de la región por la colonización y posesión de sus tierras. A medida que ganaba territorio, el desplazamiento llevaba a la miseria a estos pobladores, quienes reclamaban su herencia ancestral que les era arrebatada de forma inclemente y sanguinaria. Pero ni aún en un intento de fumar la pipa de la paz fueron escuchados por nadie. O por lo menos eso se creía…


El caos y la incertidumbre se adueñaban del alma de los vivos. La primera autoridad policial, política y de justicia actuaba de forma desmedida e incontrolable, y semanalmente reunía a todos los pobladores en la plaza principal para justificar la necesidad de sus acciones y para hablar sobre lo imprescindible que él resultaba en el proceso de salvación del alma de todos y de cada uno de los habitantes.


Cada interminable y sostenido discurso taladraba el cerebro de los asistentes hasta pernoctar para siempre en ellos. Al punto que ya muchos soñaban con cada palabra y como autómatas las repetían sin cesar en el Saloon “El Bochinche”. Pero lo que más les atraía de tan grandilocuente alocución, eran las ofertas de tierras y recursos para quienes apoyasen tan digna causa. Fue así como muchos moradores decidieron destinar parte de su patrimonio a la guerra que el Sheriff libraba contra los nativos; pero con el tiempo, muchos fueron descubriendo que las promesas sólo eran cumplidas a un selecto grupo, quienes casualmente resultaron ser los más desprendidos cuando de apoyar al Sheriff se trataba. 

Entre ellos se destacaban los banqueros, a quienes beneficiaba con impuestos que imponía a los pobladores. Estaban también los extranjeros a los que muy cordialmente invitaba para que llegasen a invertir en la explotación de los yacimientos mineros de los que hasta ese entonces subsistía gran parte de los habitantes. Y cómo olvidar a sus amigos íntimos que no sólo lo ayudaron a convertirse en Sheriff sino que diariamente alababan sus decisiones e interpelaciones públicas. Ellos anhelaban convertirse en terratenientes y para ello ejerció su ilimitado poder emitiendo leyes que su paniaguado -un símil de su dedo meñique- cumpliría a rajatabla, bajo la promesa de ser apoyado para que lo reemplazase en el cargo de Sheriff.

Fue así como el paniaguado repartió tierras a los más cercanos, abonándoles, con suprema generosidad, recursos económicos públicos para que cultivasen las tierras arrebatadas a los nativos. Con esto, el paniaguado garantizaba no sólo el apoyo de su cabecilla, sino también el de los beneficiados en sus pretensiosas aspiraciones.

A sus más conspicuos aliados los designaba en los pocos cargos oficiales existentes. Entre ellos estaban los que hacían parte de las cuadrillas que masacraban a los indios y también los expertos en descifrar las señales de humo que emitían los indígenas perseguidos y ya estigmatizados en cada intervención de cada acto público y privado.

Ya gran parte de la población de Maffia´s Town estaba convencida que los nativos eran una amenaza para su prosperidad particular y otra parte veía como abusivos los actos del Sheriff, por lo que las divisiones empezaron a evidenciarse entre los moradores. Se formaron dos bandos. Por un lado los beneficiados por el Sheriff y por el otro los indígenas, quienes al descubrir que sus señales de humo fueron interceptadas se sintieron violentados en su más profunda intimidad, porque sus derechos naturales fueron violados. Éstos eran apoyados por los Altos Consejeros del Condado de la Hecatombe, por los que públicamente criticaban las acciones y decisiones del Sheriff en representación de todo un pueblo y por los pregoneros, quienes informaban todo lo que acontecía. Todos ellos resultaron también intervenidos y perseguidos por el Sheriff y sus connotados secuaces mediante claras y preestablecidas estrategias de descrédito.

Ante esta ignominiosa realidad y ante el desmesurado poder de tan abyecto personaje, aparecieron de la nada quienes se autodenominaron “Los tres Sopranos”, con la firme intención de desbancarlo del cargo de Sheriff. Al principio, el léxico que emplearon fue innovador y eso atrajo la atención de quienes deseaban ver un reverdecer en Maffia´s Town.  Con ellos volvió la esperanza para muchos. Ese remolino aplastó inmisericordemente al paniaguado, quien entendió que haber obedecido al patrón, beneficiando a unos pocos, lo alejaba cada vez más de su sueño de poder y lo acercaba más al nombre del baile típico del condado, de nombre Can Can, donde finalmente terminó como gran bailarín.

Pero surgió como nuevo contrincante del elegido entre los Sopranos quien fuere Jefe de Guerra del Sheriff, quien finalmente venció al ver como el “Soprano Paticorto” temblaba en cada evento público y así reemplazó a quienes ya muchos llamaban “Pluma Negra”. Con éste triunfo, Pluma Negra y sus secuaces estaban felices, seguiría la guerra, el abuso, la división y la impunidad. Pero muy pronto vieron desvanecidos sus anhelos cuando el nuevo Sheriff consiguió a un nuevo mejor amigo, cuando fumó la pipa de la paz con los Altos Consejeros del Condado, cuando recibió en sus aposentos a los que criticaban las malas acciones de Pluma Negra, e incluso, cuando separó los poderes que hasta entonces sólo reposaban en cabeza de su antecesor, dejando uno de ellos en manos de una damisela, a quien prometió no entorpecer su labor. Además, el nuevo Sheriff se rodeó de muchos de los que fueron perseguidos y eso a Pluma Negra no le gustó tampoco.

Pero como el poder ahora lo tiene a quien ya todos llaman “Ángel de la prosperidad y la unidad”, Pluma Negra no puede dejar en el ambiente lo que representa haberlo perdido todo, lo que implica no tener ya acceso a él para seguir satisfaciendo los requerimientos de sus secuaces, y tampoco puede mostrar públicamente el dolor que le representa sentirse traicionado, tal y como hizo él con muchos de los que lo apoyaron cuando por primera vez fungió como Sheriff. Por ello decide usar a terceros para que de forma poco sutil, lo más parecido posible a su estilo, ataquen cada decisión de Ángel.

Para ello creó un cuadro donde rota semanalmente a los esbirros que esbozarán su pensamiento en forma de pregoneros por diferentes medios, similar a como lo hacen los ventrílocuos que llegan en verano a Maffia´s Town con cirqueros y teatreros. A los vástagos ratoncitos les recordó los jugosos dividendos del poder y con ello los motivó a trinar como cotorras; él trina como loro y a veces como ventrílocuo también; y ya encontró la fórmula para suplir las semanales reuniones en la plaza pública de lavados de cerebro, las cuales denominó “Conferencias para recuperar el poder perdido y que me tiene el corazón partío”.

Después del cargo de Sheriff está el de Corregidor. Inicialmente pensaba aspirar él a tan magna dignidad, pero han surgido muchas investigaciones en su contra y en contra de sus más fieles subordinados por la interceptaciones que hizo a las señales de humo y demás, así como el destino que dio a tantos recursos públicos durante su poderío, sumado todo ello a los resultados de la guerra y a la impunidad. 

Quien podría tener mayores posibilidades para reemplazar al actual corregidor sería uno de los Sopranos, más conocido como el “Soprano Canillón”, quien ya no está interesado en un reverdecer en el Condado de la Hecatombe,  sino en el lema de “Todo vale con tal de llegar”; así que entre tímido y decidido, le ha picado el ojo a Pluma Negra esperando que el guiño sea respondido de manera positiva, es decir, con el ojo derecho.

Esto ha generado reacciones insospechadas entre los moradores de Maffia´s Town y entre las partículas del remolino que pudo haber arrasado con el sucesor de Pluma Negra, pero que en gran parte no pasó de polvorín por la oportuna presencia del reconocido pistolero que siempre viste de negro y que sólo es llamado ante amenazas latentes, cuyo nombre “Rumor” evoca a los más despiadados cuatreros que frecuentan el Saloon Bochinche.  

Los otros dos Sopranos, Paticorto y Lengüilarga retiran sus lentes cada minuto para que Pluma Negra vea que ellos también pican sus ojitos de forma cómplice, esperando en respuesta el guiño correspondiente, pero éste hasta ahora sólo repite lo que dice Canillón, quien ya ha gastado una docena de rodilleras que encargaron y adquirieron entre todos, al por mayor y en diferentes tallas cuando la diligencia traía provisiones y artículos por pedido expreso a Maffia´s Town.


 

 
Continuará…
 

martes, 18 de enero de 2011

Haz éste test de la Brújula Política y te asombrarás...

Los invito a hacer éste test de 6 páginas, con preguntas de toda índole, sobre tu opinión personal de temas de nivel personal, de tu país y del mundo. Al finalizar, busca cerca de cuáles famosos quedaste y confirma cuál es tu verdadera ideología política.


Bienvenido a La Brújula Política.
Es evidente que la Brújula Política era necesaria. La vieja clasificación, unidimensional, de "derecha" e "izquierda" establecida en las disposiciones de la Asamblea Nacional Francesa de 1789, mediante un arreglo de votos es excesivamente simplista para el panorama político actual. Por ejemplo: ¿Quiénes son los conservadores en la Rusia de hoy día? ¿Es el estalinismo involucionista o son los reformistas que han adoptado la visión de conservadores como Margaret Thatcher?
En la estándar escala de derechas-izquierdas, ¿cómo distinguiría entre gente de izquierdas como Stalin y Gandhi? No es suficiente con decir simplemente que Stalin era más de izquierdas que Gandhi. Hay diferencias políticas fundamentales entre ambos que las que la vetusta clasificación puede explicar por sí misma. Similarmente, definimos a los reaccionarios como gente de derechas, aunque eso implique que queden descolgados algunos de izquierdas como Robert Mugabe o Pol Pot.
Esto es todo lo que podemos contarle por ahora. Después de que haya respondido a las proposiciones de nuestro test los próximos 3 - 5 minutos, se explicará todo. En cada ejemplo, se le hará elegir la respuesta que mejor describe su apreciación: Muy en desacuerdo, en desacuerdo, de acuerdo o Muy de acuerdo. Al finalizar el test se le dará su propia y especial posición en la Brújula.
El test es completamente anónimo. No se requerirá ninguno de sus datos personales, y su resultado no es grabado o guardado de forma alguna. Las respuestas se utilizan únicamente para calcular su ubicación, y ésta jamás podrá ser consultadas por nadie.
La idea fue desarrollada por un periodista político, con un fondo de experiencia en asesoramiento universitario, asistido por un profesor de Historia Social. Están endeudados con gente como Wilhelm Reich y Theodor Adorno por su incipiente y demoledor trabajo en este campo. Creemos que, en una época en que las ideologías están en decadencia, una nueva generación en particular se formará una idea mejor de dónde se sitúa políticamente, y la clase de políticos a los que acompañan.



MI   RESULTADO

MIS  VECINOS

Complementos del test: http://bit.ly/gW9FDz  -  http://slidesha.re/gVYFj7 - http://bit.ly/hBfsdR

Complementos del test: http://bit.ly/gW9FDz  -  http://slidesha.re/gVYFj7 - http://bit.ly/hBfsdR

lunes, 17 de enero de 2011

“No le temo al señor ex presidente Uribe. Si quiere callarme va a tener que recurrir a métodos más drásticos”


Para Daniel Coronell, director de Noticias Uno y columnista de la revista Semana, el periodista tiene la obligación de investigar lo que pasa en el poder aunque eso resulte impopular y aunque no merezca aplausos. Asegura tener la firme convicción que cuando se trabaja en medios de comunicación se deben visibilizar los escándalos de corrupción, aun cuando implican a los gobernantes más populares y famosos.

Es reconocido, a nivel nacional e internacional, por su larga experiencia y su mirada crítica siempre distante del poder que tanto conoce y se ha enfrentado. Este que ha sido el principio fundamental de su trayectoria profesional. Como columnista ha escrito más como investigador que como analista, son muy pocas las veces que se atreve a dar una opinión, como las que expone en esta entrevista con Zero Horas.

Durante el gobierno anterior, investigó y denunció, entre otros temas, la compra del voto que permitió la reelección de Álvaro Uribe y los negocios de los hijos del ex mandatario, motivo por el cual ha sido controvertido y acusado, por el propio ex jefe de Estado, de “miserable” y “mafioso”, además de recibir múltiples amenazas que lo llevaron al exilio durante el 2005 y 2007.

En febrero de 2009, se conoció que el comunicador fue una de las víctimas del DAS durante la administración Uribe. Se interceptaron sus correos, sus líneas telefónicas y se le hizo un trabajo de espionaje —ilegal—, con el objetivo, según ex funcionarios de ese organismo de inteligencia, de establecer sus fuentes de información. “Con la perspectiva del tiempo, me doy cuenta que las ‘chuzadas’ siempre coincidieron con etapas de desprestigio y de amenazas”, dice el periodista.

Actualmente, Coronell es el periodista más controvertido y polémico de la actualidad colombiana. Un estudio realizado por Cifras y Conceptos S.A., expone que es el columnista más leído por la opinión pública. Asimismo, es considerado uno de los máximos referentes para las nuevas generaciones de periodistas.

Julián Martínez Vallejo: ¿En qué momento usted cree que se convirtió blanco para el DAS?

Daniel Coronell: A finales de diciembre de 2004 yo recibí una llamada de una antigua fuente que tenía, en ese momento, un encargo judicial. Era un Fiscal. Había perdido contacto con él porque el objeto que nos unía como noticia había desaparecido, pero recibí una llamada de él y me dijo: “por favor venga a mi oficina, pero venga sin guardaespaldas”.

Yo pedí un carro prestado y fui a visitarlo. Y en ese momento me contó que había tenido, por razón de sus funciones, que atender el caso de un militar en un delito que no se consideraba en jurisdicción de la Justicia Penal Militar y que le había tocado despacharlo a él, que había resuelto el caso a favor del militar porque esos eran los elementos que había encontrado. Y que, en medio de la conversación con esa persona, le había revelado una serie de grabaciones y, entre ellas, tres mías.

Estamos hablando de diciembre del año 2004. Las grabaciones eran dos con mi esposa (María Cristina Uribe) —hablando de cosas domésticas— y la segunda, de las tres, era con el entonces representante a la Cámara Telésforo Pedraza, hablando sobre el trámite de la reelección presidencial. Eso había sucedido en la Comisión Primera de la Cámara en junio de ese mismo año.

J.M.V.: ¿Es decir que usted tuvo conocimiento de esas interceptaciones cuatro meses después de la entrevista a Yidis Medina (agosto de 2004) donde le reveló la venta de su voto para aprobar la reelección de Álvaro Uribe?

D.C.: Así es. Pero la grabación era de antes de la entrevista con Yidis. Incluso porque, en esa grabación, Telésforo Pedraza me hablaba de cómo iba a votar Yidis.

Yidis no era un nombre conocido. Yidis se vuelve célebre a raíz de la votación de la reelección, pero había unos nombres y unas personas que no tenían ningún reconocimiento a nivel nacional como Yidis y Teodolindo Avendaño.

Entonces Telésforo —mire la serie de nombres raros involucrados en esto—, me está contando que los bloques (de votación para el proyecto de Ley) están divididos de tal manera. Y eso corresponde, por el cálculo mío de haber seguido esa noticia, a unas dos o tres semanas antes de la votación que le dio paso a la reelección en la Comisión Primera de la Cámara con el voto de Yidis Medina.

Desde ese momento yo supe que había alguien oyéndome. Poco después, empezaron una serie de amenazas. Eso fue en diciembre de 2004 y los correos empezaron en abril de 2005.

J.M.V.: Y fue, precisamente, después de ese abril, cuando le llegaron a usted, a Hollman Morris y a Carlos Lozano las coronas fúnebres, ¿cierto?

D.C.: Exactamente. Casi todo fue al mismo tiempo. Esto empezó con un correo largo de desprestigio contra varias personas, entre los que recuerdo estaban el ex presidente César Gaviria, Rodrigo Rivera y Ramiro Bejarano.

Después de eso, vinieron una serie de llamadas, que eran terribles porque eran casi todas relacionadas con mi hija, que en ese momento tenía seis años. Esas llamadas siempre las recibíamos en Noticias Uno.
Y después de la primera amenaza, tomaron como estrategia dar el nombre de un periodista conocido para que yo pasara al teléfono, entonces decían: “que es de parte de Héctor Rincón… que es de parte de Yamid Amat”, esas fueron dos de las llamadas. Y cuando yo pasaba, empezaban las amenazas, en medio de insultos terribles, pero, sobre todo, era muy angustioso porque tenían una descripción muy exacta de Raquel, de mi hija: llegó a tal hora al colegio, la llevó tal persona, iba vestida de esta manera, todo. Eso es una cosa como para enloquecerse.

Ahora, con la perspectiva del tiempo, me doy cuenta que las ‘chuzadas’ siempre coincidieron con etapas de desprestigio y de amenazas.

J.M.V.: Cuando ustedes publican la entrevista con Yidis Medina en abril de 2008, donde dice que había negociado su voto para el proyecto de reelección, empezó un descredito contra el trabajo de Noticias Uno, el entonces presidente Uribe dijo que usted ocultó un delito…

D.C.: Sale el presidente Uribe con una lógica muy particular, porque el presidente dice “aquí no hubo ningún delito, pero Daniel Coronell lo ocultó”, que era un silogismo bastante complicado de vender.

Pero claro, desde ese abril de 2008, se viene una campaña muy grande contra Noticias Uno y contra mí, particularmente. Sucede que yo anuncié, dos semanas antes de la publicación de lo de Yidis Medina, en una columna titulada “La historia no contada”.

¿Por qué sucedió esto así? A finales de febrero de 2008, Norbey Quevedo publica en El Espectador una entrevista con Yidis Medina en donde ella anuncia que va a contar todo en un libro. Unos días después, un señor (Alfredo Serrano) que iba a escribir el libro con ella, da una entrevista en La FM de RCN diciendo que una de las pruebas que tenía el libro era un video que yo había grabado y que “tan querido y tan caballero” jamás había sacado cumpliendo mi palabra.

En ese momento se rompió el pacto que me había tenido en la obligación del silencio. Entonces, yo empecé a buscar a Yidis Medina y la vine a encontrar dos semanas después, y ella me pidió otras dos semanas para arreglar sus cosas. Me dijo que sí, que yo tenía razón, que ella había roto el pacto.

Entonces, para no ganarme mayores plazos, dije que en dos semanas vamos a contar qué pasó ahí. Las dos semanas se cumplieron estando yo en un viaje en Estados Unidos, algunos colegas se comunicaron conmigo, uno de ellos de CNN y otro del Miami Herald, específicamente, Gerardo Reyes, y tuvieron copia anticipada del contenido de la entrevista con Yidis Medina.

Yo le dije a Gerardo que él podía, desde luego, preguntar lo que fuera. Y cuando pregunta a la Casa Presidencial, la respuesta consiste en un comunicado, el viernes anterior a la publicación, desacreditando la entrevista que ni siquiera conocían.

A mí me causó mucha curiosidad que el comunicado de Palacio desacreditando a Noticias Uno y a mí, fue primera página en los periódicos pero cuando habló Yidis Medina fue una pequeña nota interior; esa noticia se volvió importante fue días después cuando la Corte Suprema de Justicia decidió dictarle orden de captura. Pero si fuera por los periódicos habría sido una nota interior bastante reducida porque lo que importó fue el desmentido a una noticia que no existía y no la noticia misma.

Poco después, dentro del proceso Uribe VS el magistrado César Julio Valencia, él fue a la Comisión de Acusaciones de la Cámara y allá pidió que me investigaran a mí —en una cosa que nada tenía que ver con el proceso pero salió a decir eso inicialmente—.

Después, en una rueda de prensa transmitida por los dos canales privados, hizo declaraciones diciendo que yo debía ser procesado por la justicia. (Uribe) Trató siempre de criminalizarme por haber revelado que el voto, que permitió su reelección, era comprado. Y yo creo que, en ese momento, claro que estaba siendo objetivo del DAS.

Pero además quiero contarle una cosa. Yo regresé (del exilio) a Colombia el 29 de junio de 2007.

J.M.V.: Durante la administración Andrés Peñate como director del DAS.

D.C.: Administración Peñate. Yo recibí un teléfono celular en el aeropuerto que el noticiero me entregó. Yo no sabía el número de ese celular porque era nuevo, no era el que yo había usado en Colombia sino que estaba nuevo. Y, dos días después —a ese número que no me sabía yo siquiera—, recibí una llamada del señor Santiago Uribe Vélez, pidiéndome una cita; cita que yo le concedí con el mayor gusto y en donde vino a hablarme de la molestia suya y de su familia porque yo había publicado que los señores Gallón Henao —conocidos por el asesinato de Andrés Escobar— habían resultado controlando la hacienda Guacharacas que había sido de ellos. Entonces vino con unas explicaciones, yo lo oí con toda calma dos horas y media.

Pero siempre me llama la atención ahora que dice Marta Leal que al presidente (Uribe) le molestaba que yo hubiera hecho publicaciones sobre él y sobre su familia y que por eso me había establecido como “blanco” del DAS porque encaja, perfectamente, con esta cita que llamó a pedir el hacendado Santiago Uribe Vélez para esa época.

J.M.V.: Precisamente, Marta Leal dice que Andrés Peñate, por orden del entonces presidente Uribe, le dijo que el objetivo era llegar a sus fuentes, ¿qué sensación le queda a usted al leer y enterarse de eso?

D.C.: La protección de la fuente no es un privilegio del periodista, es un derecho de la sociedad para poder acceder a información que esté protegida por la credibilidad del periodista y amparada por su rigor.

Cuando un gobierno quiere conocer la fuente, lo que está limitando no es solamente el derecho de un periodista a ejercer su oficio sino, básicamente, está limitando el acceso democrático de la sociedad a informaciones. Sobre todo, cuando esas informaciones conciernen al gobierno.

A mí me aterra que el propósito era establecer la identidad de mis fuentes. Y, desde esa época —y en otras—, lo sospeché. Yo por eso viajo muchísimo fuera de Colombia y sostengo a veces reuniones por fuera del país. O, incluso, a veces viajo a hacer llamadas telefónicas por fuera de Colombia porque me parece que la protección de la fuente es esencial, sobre todo, cuando uno hace periodismo de investigación.

J.M.V.: ¿Hay certeza que a sus fuentes no les ha pasado nada?

D.C.: Yo no le puedo decir eso sin que entrara a revelar la fuente. Desafortunadamente si le dijera sí, o si le dijera no, una persona con claridad o rigor de investigación podría comparar las fechas y saber la respuesta.

J.M.V.: ¿Con qué personas del alto gobierno anterior usted tuvo enfrentamientos periodísticos?

D.C.: Básicamente con el presidente Uribe. Él, una vez, me hizo llamar de una emisora a buscarme una pelea, yo no quería pasar, yo le dije a mis colegas que eso era un poco absurdo porque era presidente de la República y yo era un reportero, y así se lo reiteré durante la entrevista y con firmeza sostuve lo que había escrito y lo que había demostrado.

J.M.V.: Un paréntesis sobre esa entrevista: Ahí el presidente Uribe dice “es que usted se ganó una beca y yo sé que usted se la pasa hablando mal de Colombia en esa universidad”, ¿no cree usted que le hicieron un seguimiento por fuera del país durante su estadía en California, Estados Unidos?

D.C.: No, yo creo que no. Yo creo que eso resultó de otra cosa. Uno de mis compañeros en Stanford es una periodista muy notable que se llama Jo-Ann Armao, que es la editora de Opinión del diario Washington Post. Poco después de que yo terminara mi estancia en Stanford y estaba en la universidad de Berkeley, el presidente Uribe viajó a Estados Unidos —en uno de sus numerosos viajes para gestionar el Tratado de Libre Comercio (TLC)—, y un punto su agenda era la reunión con el comité editorial del Washington Post.

Y estando allí, Jo-Ann Armao le preguntó acerca de mi caso y de mi seguridad. Y él dijo que yo debía volver a Colombia, que si quería él me mandaba a sus propios guardaespaldas a cuidarme —pues como si fueran empleados suyos y no como agentes del Estado—, y que él estaba cansado de que yo hablara mal de él y de su familia, lo mismo que estaba cansado de un señor “mechudo” de El Espectador, y se volteó hacía la embajadora Carolina Barco a preguntarle cómo se llamaba y le dijo que Alfredo Molano. Y se refirió, aún frente al comité editorial del Washington Post, en términos muy desobligantes sobre Alfredo Molano y sobre mí.

Él piensa que esas cosas también las hacía impunemente y resulta que hay colegas que terminan informándole a uno eso. Además, se imaginaba que, como nos insultaba en español, las personas que estaban ahí, ninguna entendía español y resulta que sí, entendían y entendieron perfectamente lo que él dijo y cómo quiso descalificarnos frente a un medio de comunicación internacional.

Lo que digo en privado de Álvaro Uribe y de su gobierno, es lo mismo que digo en público. Yo no le tengo miedo a él, yo he tenido que superar mis problemas de seguridad y los intentos de desprestigio auspiciados por él, y lo seguiré haciendo. No le temo, no le temo al señor ex presidente Uribe. Si quiere callarme va a tener que recurrir a métodos más drásticos, porque, como va, no me va a callar.

J.M.V.: ¿Cuáles son las consecuencias para un periodista cuando un jefe de Estado lo descalifica y pone un manto de dudas frente a su trabajo y cuando lo vincula con el terrorismo?

D.C.: Las consecuencias en la seguridad son terribles.

Quiero poner como ejemplo lo que pasó con Hollman Morris en el Putumayo (en 2005), cómo el presidente Uribe hizo unas declaraciones totalmente salidas de la realidad, con el propósito de desprestigiarlo; y cómo después las rectificó de manera tan asordinada y modesta con relación a la difusión inicial que dieron.
Quiero resaltar en eso el momento de la liberación de una de las personas liberadas por gestión de Piedad Córdoba (en febrero de 2009), cómo también quiso desacreditar a Hollman Morris y presentar una cosa como lo que no era.

Y eso muestra que el presidente ha usado su investidura para perseguir al periodismo que le resulta incómodo. También a sus opositores políticos. En una democracia debe existir la garantía de que se puede ejercer oposición, aquí desapareció.

J.M.V.: ¿Por qué cree usted que el ex presidente Uribe piensa que les daba unas prerrogativas a los periodistas, cuando son las bases de una democracia?

D.C.: El ex presidente Uribe tiene cierta concepción feudal del mundo, él piensa que es señor de vidas y haciendas, y que cumplir la Constitución es algo que le debemos agradecer. Entonces, mire que el presidente no actuó en contra del fallo de la Corte Constitucional, o mire que el presidente no metió a la cárcel a los periodistas que denunciaron las cosas que él había hecho, pero hizo todo lo posible porque así fuera, hizo todo lo posible por desacreditarnos. Mejor dicho: ha hecho, porque no es parte del pasado, lo sigue haciendo.

Ha hecho todo lo posible por acabar con cualquier posibilidad de disentir de sus políticas, criminalizando a quienes han tenido posiciones en contra de las suyas.

Entonces, a mí me parece, que no es algo que se le debe agradecer a Uribe y que, con el curso de los años, cuando se mire con el contexto del tiempo lo que fue la obra de Uribe, con todo lo bien que hizo —porque Uribe también hizo muchas cosas buenas—, tendrá el país que mirar todo lo que hizo mal y qué tanto daño le hizo a la incipiente democracia colombiana, con sus actitudes.

J.M.V.: ¿Cuál es la reflexión que usted le hace a la sociedad colombiana sobre el escándalo del DAS?

D.C.: La reflexión más dolorosa que hago es que la mayoría de los colombianos han sido indiferentes ante esos temas, pensando en que cuando hablamos de ‘chuzadas’ a magistrados —altos jueces que estaban investigando la ‘parapolítica’—, a dirigentes políticos de oposición, a periodistas, estamos, básicamente, defendiendo unos derechos individuales a la intimidad de unas personas y no el derecho de la sociedad a saber lo que estaba pasando. Eso es, especialmente, doloroso pero es algo con lo que tenemos que vivir.

Los periodistas, a veces, para cumplir con nuestro deber, tenemos que apartarnos de las opiniones mayoritarias. Nosotros no somos artistas, ni somos políticos que estamos buscando el aplauso con nuestro trabajo. A veces contradecir la opinión mayoritaria es nuestro deber.

Si uno, o dos periodistas, o tres o diez, hubieran sacrificado su vida para contarle a la Alemania de la época Nazi las realidades de su gobierno, depronto el mundo se habría evitado el mayor horror de su historia.

En otra escala y en otra dimensión del cumplimiento del deber, nosotros los periodistas tenemos la obligación de investigar lo que pasa en el poder y lo que ha pasado con Álvaro Uribe, aunque eso sea impopular, aunque eso no nos merezca aplausos sino desprestigio.

viernes, 14 de enero de 2011

LA CORRUPCIÓN ES RENTABLE... ¿SERÁ QUE NUESTROS DAMNIFICADOS POR EL INVIERNO PASARÁN A SER ETERNOS DESTECHADOS?...


La naturaleza se hizo sentir, y de qué forma… Sin siquiera sonrojarse, llegó reclamando de manera inclemente su protagonismo y lo que la humanidad le ha robado sin ningún pudor ni temor. Nos demostró cuán vulnerables e insignificantes somos frente a ella y como moraleja de su poder a muchos nos llevó a reflexionar sobre cuánto la hemos irrespetado, olvidado y subestimado. Hemos sido muy desagradecidos con su bondad… Esperemos que esta tragedia le haya dejado una lección a quienes abusan de nuestro ecosistema tras efímeros y ridículos intereses personales, y que piensen de una vez por todas en las generaciones futuras, porque desarrollo sin sostenibilidad no es desarrollo ni es nada, pero sí nos lleva a muchas situaciones dolorosas y funestas.

Pero parece mentira que lo que se convierte en tragedia y en desgracia para muchos, represente una oportunidad criminal para pocos que son felices usando el dolor ajeno para lucrarse. Ya hemos visto como aves de rapiña a muchos políticos de diferentes regiones cuando han acaparado las ayudas que personas solidarias, del país y del exterior, han brindado a los damnificados y que tristemente llegaría a ellos sólo por intermedio de estos desalmados.

Pero en Colombia se ve de todo y ya nada nos asombra, porque aquí la realidad supera la ficción o lo inimaginable y ya estamos tan acostumbrados a ver este tipo de triquiñuelas en los bandidos de siempre, los que transmiten descaradamente esos "dones" delincuenciales de generación en generación a sus sucesores sanguíneos o a sus dignos aprendices, seguidores y admiradores.

Entre tanto, vemos cómo el gobierno nacional  ha anunciado medidas drásticas contra estos corruptos, los mismos que por llenar sus arcas personales nada hicieron para prevenir un desastre de tal magnitud. Para ello se nombró al señor Jorge Londoño para gerenciar lo que han denominado “la reconstrucción del país”. La Revista Semana nos explica que sería éste megaproyecto el más ambicioso del país en los últimos 50 años (http://bit.ly/eZuoEN) pero además de llamar al señor Londoño “Zar”, título inexplicable en una pisoteada y sangrienta democracia y con el que no nos ha ido muy bien en Colombia en ningún ámbito, nos quedan muchos sinsabores.

No puedo evitar que no quepa en mi cabeza que una sola persona sea capaz de evitar que estos señores y señoras se apropien de lo ajeno, tal y como están acostumbrados a hacer cobijados por la impunidad, por la desidia, negligencia e ineptitud de nuestras  instituciones, aparato de justicia y entes de control; y por el silencio cómplice de sus coterráneos. No puedo creerlo y menos aún en año electoral, donde cualquier recurso, sea cual fuere está expuesto a ser empleado para acaparar simpatías políticas o para sellar compromisos electoreros con políticos y dirigentes de cada municipio de Colombia.


Si en muchos casos ni siquiera han respetado la Ley de Garantías, ¿qué nos garantiza a nosotros que esos cuantiosísimos recursos serán bien invertidos cuando cuentan con plenas libertades para contratar incluso sin acudir a convocatorias públicas?... Si cuando hacen licitaciones, generalmente los prepliegos ya son hechos a la medida del proponente previamente acordado y seleccionado, como si de un sastre se tratase...


No soy pesimista, como cierta persona llegó a decirme en Twitter, pero ya el hecho de jugar con los mercados y ayudas de ésta gente que está sin un techo y sin nada de nada para hacer proselitismo político a costillas de tantos compatriotas solidarios, sumado a lo que a diario vemos en la función pública mientras ejercemos control social, no podemos pensar de forma diferente. Aquí se sabe con cuáles bueyes aramos y ellos nada hacen para disimularlo.

Yo me los imagino haciendo cuentas y cómo se repartirán y entre quiénes cada rubro. Los veo incluso babeándose, pasándose la legua de un lado a otro al tiempo que con movimientos ascendentes y descendentes frotan las palmas de las manos. No es para menos, se encuentran ante la “oportuna  “fortuna” que les brindó la naturaleza de poder manejar mucho dinero que no estaba en sus planes ni en sus presupuestos, con los que no contaban… Se trata de una “urgencia manifiesta” de gran magnitud, como tantas veces soñaron. Están ansiosos, casi desesperados, no ven la hora de recibir lo que le corresponde a cada departamento y no dejan de dar gracias a Dios por su infinita bondad, porque hasta creen en Dios, y presumimos que piensan que Dios es también corrupto como ellos y que por eso aprueba sus actos criminales y de ahí que los bendiga tan grandemente.

Buscan la forma de llegar al gobierno nacional mostrando las apremiantes necesidades de cada departamento, para ver cuánto más podrían esquilmar de ese billoncito de pesos. En estos momentos, están en digna competencia, con sus discursos conmovedores con el que incautan a tantos ignorantes en épocas electorales y pidiendo citas como locos al Presidente y Ministros, porque no hay necesidad más necesaria que la de cada ente territorial como el de ellos…

Nos duele saber y sentimos impotencia ante ello, pero las esperanzas de los damnificados están en peligro de esfumarse como se esfumará una gran proporción de ese dinero.  La tentación es grande y el dolor ajeno no es el fuerte de ellos. Imaginamos el rifi rafe para adjudicar predios y viviendas entre quienes les puedan dejar mayores dividendos políticos. Nos imaginamos los sobrecostos que surgirán para la adquisición de tierras donde reubicarán a ésta pobre gente.

No hace falta ser un erudito en la materia para entender que esos dineros están en peligro, en un gran peligro. Máxime cuando van a ser manejados por muchos de los que no tuvieron reparo en robarse lo que correspondía a inversiones de infraestructura, de mantenimiento o de prevención ante una tragedia como ésta, ¿cómo piensan entonces el gobierno nacional, las autoridades y los entes de control garantizarnos a la ciudadanía y a los mismos damnificados que estos dineros no se los robarán?... No me digan que les caerá todo el peso de la ley, porque la ley la hacen muchos de ellos y siempre dejan micos de diferente tamaño, por lo que saben por dónde evadirla. Tampoco me digan que temen a las autoridades porque la experiencia me ha demostrado que no los asusta, prueba de ello es el creciente índice de corrupción que muestra año tras año Transparencia por Colombia en todas las regiones e instituciones del país (http://www.transparenciacolombia.org.co)

Los corruptos no temen a la cárcel porque saben cómo eludirla, saben a quiénes acudir para no caer en ella y cuánto cuesta cada proceso, paso o intermediario para ello.  Debemos reconocer que en Colombia resulta más fácil y redituable delinquir que caminar por la línea de la decencia y de la legalidad.

Los corruptos no temen al escarnio público porque nuestra sociedad está corrompida y eso no se ve. Aquí la inversión de valores nos ha llevado a aplaudir, a imitar y a rendirle pleitesía a los delincuentes porque pensamos que el dinero, obténgase como se obtenga, brinda status y poder. Aquí a los honestos los llamamos pendejos y a los ladrones avispados… Tristemente escucha uno a jóvenes desear una oportunidad o “papayazo” para enriquecerse prontamente sin medir el calibre de sus expresiones ni las consecuencias de los actos que anhelan.  

El nombre, la imagen y el prestigio les vale rábano a los corruptos, porque en el evento de ser pillados y condenados e inhabilitados, una vez cumplan la sanción o condena, en las calles los vemos como si nada malo hubiesen hecho, y nuevamente con la recua de lambones detrás admirando tanta sapiencia para salir bien librados al delinquir, e incluso pidiéndoles consejos para seguir esos pasos dignos de cualquier mafioso.

La corrupción es rentable y los corruptos lo saben, por eso se dedican con esmero y vehemencia a ello, de forma implacable e incesante. Son unos genios de las matemáticas y manejan todas las variables posibles. Antes de cada peculado o comisión sacan cuentas de cuánto pagarían de cárcel si se acogen a sentencia anticipada, cuánto les cuesta mensualmente estar allá, las posibilidades de tener casa por cárcel o en su defecto, estar con las mejores comodidades y cuándo cesaría una posible inhabilidad disciplinaria para seguir defraudándonos. Los hemos visto incluso cómo ejercen su poder político desde la cárcel, donde siguen escogiendo a los contratistas para cada licitación, candidatos que deben ser apoyados e incluso llamando a “puyengue” a los que podrían desviarse creyendo que al estar éstos presos, perdieron el poder.

Y es rentable porque hemos visto cómo unos pocos han pagado cárcel, con comodidades obvio. Y también los hemos visto inhabilitados para aspirar o para ejercer cargos públicos o para contratar con el Estado por un tiempo determinado; pero jamás hemos visto que alguno de los condenados hayan pagado las sanciones pecuniarias que la justicia les impone, así como tampoco hemos visto que las instituciones y funcionarios públicos, que por oficio debieran hacerlo, hayan alguna vez impetrado acción de repetición para que devuelvan lo que se han robado tal y como dicta la ley.

Así robar, que es el sentido o razón de ser y de existir de la corrupción tiene y seguirá teniendo sentido. Lo que les interesa es el dinero y ese no lo devuelven ni nadie hace nada para que lo hagan. Leyes menos laxas e instituciones más firmes exigimos, porque de nada sirve denunciar cuando en todos los niveles la corrupción los ha pringao, empezando por los partidos políticos que les dan su aprobación para que aspiren.

A mis coterráneos cesarenses los invito como siempre, a hacer verdaderas veedurías ciudadanas, con veedores incorruptibles y con alto grado de sensibilidad social; porque si las regalías nos han dejado sólo socavones y miseria, súmenle a eso todos estos pobres damnificados en las calles pidiendo limosna porque ni techo tendrán. Mientras la corrupción galope sin freno y sin jinetes que la detengan, no habrá paz. Digo esto de forma sentida, parafraseando al admirado por siempre Hernando Marín.


Y al señor gobernador, que por favor lo que haya que contratar lo haga de forma transparente y con gente de nuestro departamento, porque estamos hastiados de ver como todo lo que contrata lo hace con  empresas y profesionales foráneos, llevándonos con ello a un mayor desempleo y a involucionar, atentando contra nuestro propio desarrollo, porque NUESTROS RECURSOS ECONÓMICOS circulan en los departamentos de su preferencia y no aquí como debiese ser si de verdad el Cesar debe estar al alcance de todos.
@Mumismo