domingo, 24 de julio de 2011

Valledupar marcha contra la corrupción en Colombia

Valledupar marcha contra la corrupción en  Colombia


Valledupar, julio 24 de 2011. (www.elpaisvallenato.com) El Círculo de Periodista de Valledupar y los medios de comunicación: Radio Guatapuri, www.elpaisvallenato.com; Maravilla Stero, Cacica Stero y Vanguardia Valledupar, unidos por la marcha contra la corrupción que vive Colombia y que el Cesar no es ajena.


La ‘Marcha de los Antifaces’ está programada para este 21 de agosto en todo el país. El promotor de la idea es el escrito Gustavo Bolívar, quien estará este lunes en Valledupar reuniéndose con los medios de comunicación y grupos de personas que de manera espontánea se vienen uniendo a esta iniciativa.


En Valledupar, tentativamente, se programó que la marcha sale de la plazoleta de la Gobernación del Cesar hasta la plaza Alfonso López, sin embargo, en el encuentro con Bolívar se determinarán todos los detalles que serán dados a conocer posteriormente.


‘Los corruptos en casa, los honestos a la marcha’ es el slogan que se maneja en Valledupar a través de las redes sociales, donde se espera que un gran número de personas se unan para rechazar la acción de los corruptos.





FRASES INMARCESIBLES DE COLOMBIANOS

En este espacio se compilan aquellas frases que fueron dichas por colombianos y que, por su impacto, perduran en la memoria colectiva. Los sentidos o, inclusive, los sin sentidos de cada una de ellas es, quizás, lo que las ha hecho frases únicas.

Léalas en el blog "LA CORRUPCIÓN Y SUS FRASES INMARCESIBLES"  



Carta de Messi al pueblo argentino

El mejor jugador del mundo se desahoga en una sentida misiva

Tras el partido contra Colombia, en el que Argentina consiguió un magro empate sin goles, Lionel Messi, decidió comunicarle a todo el pueblo trasandino sus más profundos sentimientos. Su más profundo hastío. Lee la carta del 10 albiceleste.





“Escribo esta carta, con los oídos todavía llenos de los silbidos, que recibiera el día del empate con Colombia, y pienso que no me queda más remedio que dirigir estas letras a la población argentina.


Se supone que soy el mejor del mundo. ¿Quién lo supone? No lo tengo claro. ¿Qué significa ser el mejor del mundo? Tampoco lo sé.


Sólo sé que soy un jugador de fútbol al que le ha ido bien. También conozco, y recuerdo mi historia.

De muy chico comencé a jugar al fútbol. No tuve más infancia que la del esfuerzo y el sacrificio para llegar hasta dónde yo sabía que quería llegar. En el medio sucedió lo impensado: mi físico no se desarrollaba de modo tal que pudiera jugar como profesional. La única solución era un tratamiento muy costoso, fuera del alcance de mi familia. Busqué apoyos en la Argentina, mi país, pero no los encontré. Con mis padres golpeamos puertas en vano. Nadie quería arriesgar en un pequeño niño. Incluso River me cerró sus puertas, pensando que no valía la pena.


En ese momento un club extranjero se interesó por mí. Puso tiempo, dinero, médicos. Contuvo a mi familia para que estuvieran cerca de mí. Sin apurar los tiempos me formaron, y por último comencé a jugar. Con organización y trabajo no saltearon ninguna etapa. Ese club era el Barcelona.


Recién allí en la Argentina advirtieron que se perdían la posibilidad de un jugador, y ni lerdos ni perezosos se apuraron a concertar un partido especial de la selección argentina juvenil para evitar que yo jugara para España. Bien por Argentina.


Ahora, cada vez que juego para mi país, y conste que por ejemplo en esta Copa América he donado todo lo que cobré a obras de beneficencia, toda la responsabilidad cae sobre mí. ¿Olvidan que el fútbol es un juego de equipo? ¿Creen que las cosas pasan por arte de magia? ¿No entienden que el fútbol, como todos los deportes, es una cuestión de ganar unos pocos segundos al contrario? Hoy ya no se puede improvisar…


Quieren que Argentina juegue como un equipo local, pero no quieren el trabajo y la organización del club. Quieren que pasen cosas iguales, haciendo cosas distintas.


Sin trabajo y organización no hay modo de llegar al éxito. Ni en el fútbol, ni en ningún aspecto de la vida.


A los argentinos parece no importarles nada, comerse una y otra vez a sus ídolos. No les importó endiosar una y otra vez a Maradona, con el objetivo de poder revolcarlo a continuación. ¿Y ahora siguen conmigo?


Me duele decirlo: amo a la Argentina, pero estoy cansado de los argentinos. Estoy cansado de dar explicaciones porque haya quien crea que soy el mejor del mundo. Estoy cansado de que me comparen con Maradona, o con cualquier otro. Me endiosan y después pretenden que me haga cargo de ello. Estoy cansado de que le falten el respeto a mis colegas cuando me comparan con ellos. Estoy cansado de que no entiendan que soy uno más, que cada día se levanta pretendiendo hacer bien las cosas.


Si los argentinos se dieran cuenta de que, más que exigirme milagros a mí, debieran exigir trabajo y organización a sus dirigentes, empezando por los del fútbol, las cosas podrían mejorar. Si no, no importa. Pero a mí y a mi familia déjennos tranquilos


sábado, 23 de julio de 2011

Instrucciones para dejar de ser uribista

Si usted es uno de los millones de uribistas y furibistas que piensan que Juan Manuel Santos es un traidor, está en lo cierto.


Si usted es uno de los millones de uribistas y furibistas que piensan que Juan Manuel Santos es un traidor, está en lo cierto. Qué pena no poder disimular esta sonrisa, pero es que el pícaro del Santos les mamó gallo y de qué manera.

Les hizo creer a ustedes que se limitaría a ser un simple tinterillo y correveidile de Uribe y parece que el hombre se manda sus ínfulas de López Pumarejo y, obviamente, en su empeño de pasar a la historia como un estadista le resulta imposible rodearse de Uribitos, Andresurieles, Güilianvéleces, Joseobdulios, Aranas y Nogueras. Así que, amigo furibista, para evitarse una complicación cardiovascular lo mejor es que se haga a la idea de que el uribato ya es cosa del pasado. No desespere. No sufra. No se embejuque con Santos. ¡Hay vida más allá de Uribe!

Deje de sufrir porque su Mesías ya no es omnipotente y omnipresente sino únicamente twitterpresente.


Tómese unas goticas de las que se aplicaba su antiguo capataz para calmar sus accesos de ira. ¿Se acuerda?: “Le rompo la cara, marica”. Relájese.

Respire profundo. Repita como los expertos en yoga y meditación trascendental:

 “Juanmmmmmmmmmmmm, Juanmmmmmmmmmmmmm, Juanmmmmmmmm, Juanmmmmmmmmmm…”. Ocho horas al día el primer mes, baje a cuatro horas en el segundo mes y estará curado.


Mientras recupera la calma espiritual necesaria para romper en síndrome de abstinencia furibista con las prácticas arriba citadas, también siga estos consejos:

Desconecte el canal Cable Noticias de su proveedor de televisión por suscripción para no caer en la tentación de ver los programas de José Obdulio y el del Barbero.

Póngale unfollow o deje de ser amigo de los maniáticos de Twitter y Facebook que organizan marchas y le agradecen a Uribe sus ochos años de gobierno cada vez que se destapa una olla podrida de su gobierno. Aunque cada vez son menos, son una pésima influencia para usted.

Aprenda a redactar correctamente en castellano. Nada más furibuista que despedazar el idioma de Cervantes y García Márquez en redes sociales, consejos comunitarios o discursos de inauguración de zonas francas.


Evite los diminutivos. Es una manera de homenajear la escasa talla del Mesías del Ubérrimo.

Recuerde que los vocablos presidente y capataz no son sinónimos.


Tenga presente que Colombia es una república y no una hacienda ganadera.

Jamás entre en contacto con los antiuribistas fundamentalistas. Ellos también mantienen vivo el fantasma del Mesías del Ubérrimo.


Lea cada mes en la revista Gente la columna de Vicky Dávila, un encomiable ejemplo de superación personal, la prueba reina, el testimonio supremo de que sí se puede escapar del flagelo del furibismo. Si doña Vicky pudo, cualquiera lo puede.


Aprenda a distinguir un Panama hat de un sombrero aguadeño.

No pierda de vista que el de la inteligencia superior era AE (Albert Einstein) y no AU.


Recuerde que el deporte bandera de Colombia es el ciclismo y no las cabalgatas.


Amigo furibista, ¡desmovilícese! ¡En su casa lo están esperando!


sábado, 9 de julio de 2011

El Museo de Auschwitz pide ayuda

Las vírgenes juradas albanesas viven la vida de un hombre

Las Vírgenes Juradas de Albania

[Joshua Zumbrun] Un director de Rockville describe la antigua costumbre que libera y limita a las mujeres a la vez. El sacrificio de las
‘vírgenes juradas' de Albania.




Cuando la periodista y escritora albanesa Elvira Dones viajaba por las montañas del norte de Albania, le pidió ayuda a alguien que pensaba que era un hombre que cruzaba en su mula una aldea, con el rifle al hombro.
Tras la conversación, su guía le susurró: "Ese es uno de ellos".

Dones, que vive en Rockville, se había topado con un practicante de una antigua tradición albanesa en la que las mujeres juran solemnemente permanecer vírgenes toda la vida a cambio del derecho de vivir como hombres. El proceso no es quirúrgico: en estas montañas apenas si se sabe que es posible cambiar de sexo quirúrgicamente. Más bien, las vírgenes juradas se cortan el pelo y llevan los holgados atuendos masculinos y trabajan en oficios de hombres, como pastores o camioneros e incluso líderes políticos. Y los que están a su lado -pese a saber que las vírgenes juradas son mujeres-, las tratan como a hombres.

A ojos modernos, la idea de que una mujer renuncie al amor y viva como hombre para controlar su propio destino parece primitiva. Pero quizás en el contexto de una cultura de cuento de hadas, una cultura de antes del feminismo, pueda ser visto como progresista. La existencia de vírgenes juradas revela, aunque sea incipiente, la creencia cultural de que una mujer puede hacer los mismos trabajos que un hombre.

"¿Por qué vivir como hombre?", se preguntó a sí misma retóricamente una de estas vírgenes, Lule Ivanaj, en un documental subtitulado en inglés, ‘Sworn Virgins', que hizo Dones sobre las mujeres para un canal de televisión suizo. Ivanaj se ve como hombre entrado en los cincuenta, de pelo corto, robustos brazos y una ancha pulsera de metal en una muñeca. "Porque aprecio mi libertad. Supongo que nací antes de tiempo".

Dones, 47, se enteró de las vírgenes juradas hace veinticinco año de boca de sus compañeras en la universidad en Tirana, la capital de Albania. La práctica se remonta al menos al siglo quince, cuando las tradiciones de la región fueron registradas por primera vez, según Dones. Las vírgenes juradas surgieron para emergencias: Si moría el patriarca de la familia y no había otro hombre para reemplazarlo, se necesitaba la regla de que una mujer podía en ese caso asumir la jefatura de la familia.

Cuando Dones estaba en la universidad, el país era controlado por el dictador comunista Enver Hoxha, que lo gobernó durante más de cuarenta años, hasta su muerte en 1985. Dones quería contar la historia de las vírgenes juradas, pero el régimen controlaba fuertemente a la prensa y no se permitía viajar al norte del país.

En 1988, Dones -entonces periodista en el canal de televisión del estado- huyó, en parte por frustración con el gobierno de su país. Se mudó a la región de habla italiana de Suiza, donde trabajó para la televisión suiza y escribió novelas.

Hace tres años se mudó a Rockville, donde continúa escribiendo y haciendo documentales para la televisión suiza. Ahora, tras escribir ocho libros de ficción, es una popular novelista en Italia y Albania; su novela más reciente, publicada este año en italiano y albanés, gira sobre una mujer de 34 años llamada Hana, que termina lamentando su decisión de vivir como virgen jurada. Para su libro, Dones investigó la tradición, que ha sido documentada por historiadores y sociólogos. Pero hasta hace poco no había visto nunca a una virgen jurada, excepto ese breve e involuntario encuentro con la virgen del rifle mientras hacía un documental sobre otro tema.

"Estaba feliz con la novela, pero quería verlas", dice Dones. "Estaba obsesionada por ellas".

Así que el año pasado Dones viajó para reunirse con ellas. En Albania sólo quedan de treinta a cuarenta vírgenes juradas, dice Dones, quizás con algunas más en las montañas aledañas de Kosovo y Serbia y Montenegro. Dones entrevistó a doce, de ancianas hasta chicas en los veinte. El documental fue emitido este año en la televisión suiza y ha sido aceptado por el Festival de Cine de la Mujer de Baltimore, que tendrá lugar en octubre. También está disponible a través de Dones Media, la compañía de producción con sede en Estado Unidos de la que Dones es copropietaria con la televisión suiza.

Durante toda la historia moderna, en las montañas del norte de Albania las mujeres han gozado de muy pocos derechos. No pueden votar en las elecciones locales, no pueden comprar tierras, se les prohíbe el acceso a un montón de oficios; en muchos establecimientos incluso ni siquiera pueden entrar. Un antiguo puñado de leyes llamado Kanun todavía se utiliza en el gobierno de la región. El Kanun dice: "Una mujer es un saco hecho para aguantar".

Otras prácticas tradicionales del norte fueron suprimidas por los comunistas, pero los políticos en Tirana simplemente nunca se preocuparon de si una mujer en las miserables y remotas montañas quería vestirse y trabajar como hombre.

Con los años las mujeres se convierten en vírgenes juradas por diferentes motivos. Algunas prestaban el juramento cuando moría el patriarca de la familia. Otras juraban motivadas por un feroz espíritu de independencia, y otras porque es el único modo de eludir un matrimonio convenido sin hacer caer en desgracia a la familia del novio elegido. El juramento se prestaba tradicionalmente frente a los viejos del pueblo, aunque algunas lo hacían en privado.

Una virgen que Dones entrevista en el documental, Shkurtan Jasanpapaj, llegó a ser la secretario local del Partido Comunista, el más alto cargo en su región. Estaba al mando de todos los hombres, y aunque ellos sabían la realidad de su anatomía, ejercía su autoridad sin discusión.

Interrogada sobre si se sentiría restringida en el matrimonio, la virgen Ivanaj responde:


"Absolutamente. Más como aplastada que limitada... Aunque haya amor y armonía, sólo los hombres tienen el derecho de decidir. Yo quiero igualdad total o nada".

"Yo quería contar sus historias y respetar el modo en que las contaron", dice Dones. "Encontré en ellas un extremo sentido de la belleza. No son amargadas. Relatan sus historias con mucha dignidad... Se sienten cómodas en su papel".

Pero las vírgenes del documental de Dones reconocen que ese estilo de vida implica muchos sacrificios. Las mujeres pueden disfrutar de los derechos de los hombres, pero se les niega la femineidad. Nunca conocerán el placer de tener un compañero para toda la vida ni podrán tener hijos.

Sanie Vatoci, 50, que prestó su juramento cuando era adolescente y su padre había muerto, cuenta que ella poco a poco llegó a lamentar la vida que lleva ahora como solitaria conductora de camiones.

"Miraba a otras parejas que leían libros y miraban películas y me empecé a preguntar: ¿Por qué no tengo pareja? ¿Por qué me comporto como hombre?", dice Vatoci. "Debe haber algún hombre para mí".

Pero puede ser demasiado tarde para ella. Aunque el cine y la televisión penetran se han introducido en el norte de Albania, aunque las tradiciones mueran lentamente, Vatoci no podría nunca renunciar a su juramento, dice. Romper el juramento se castigaba con la muerte, y aunque Dones duda que ese castigo se aplique hoy, una virgen jurada desflorada sería de todos modos evitada, dice. Ciertamente no será nunca aceptada como mujer.

Ahora bajar de las montañas es más fácil para la gente. Viajar ya no se restringe. La ciudad llama. Y justo cuando muchos miembros de la nueva generación abandonan sus tierras ancestrales por la vida moderna, la vida moderna fluye gota a gota hacia las montañas. La opción entre ser mujer y tener los derechos de los hombres ya no es absoluta.

"Pregunté a las niñas de la región qué pensaban de las vírgenes juradas", dice Dones. "Dicen que las respetan, pero que nunca seguirían su ejemplo. No ahora".

Sanie Vatoci, la camionera, ha solicitado emigrar a Estados Unidos, donde desde hace siete años vive su hermana, y quizás allí, se imagina Vatoci, podría empezar de nuevo.

"Siente profundamente que lo que necesita es amar a alguien", dice Dones. "Y, por supuesto, no está loca. Sabe que quizás nunca encuentre a un hombre. Y quizás no podrá nunca empezar de nuevo a los cincuenta".

Aunque Vatoci no habla inglés, tiene las "habilidades de los hombres" y Dones piensa que podría surgir en Estados Unidos: "Fue a la escuela para ser mecánico de camiones. Sanie es un tipo rudo".

Albanesas que viven como hombres

Por DAN BILEFSKY | KRUJE, Albania
Pashe Keqi recuerda el día en que decidió convertirse en hombre, hace ya casi 60 años. Se cortó sus rizos largos y oscuros, cambió su vestido por los pantalones de su padre, se armó con un rifle de caza y renunció al matrimonio, los hijos y el sexo.

Durante siglos, en la cerrada y conservadora sociedad rural del norte de Albania, cambiar de sexo se consideraba una solución práctica para una familia con escasez de hombres.

Su padre murió en un duelo a muerte y no había ningún heredero varón. Siguiendo la costumbre, cuenta Keqi, de 78 años, hizo un voto de virginidad para toda la vida. Vivió como un hombre, el nuevo patriarca, con todas las características de la autoridad masculina, incluso la obligación de vengar la muerte de su padre.

Dice que hoy no lo haría, porque la igualdad sexual y la modernidad han llegado hasta Albania. Las chicas albanesas ya no quieren ser chicos. Sólo quedan Keqi y otras 40 vírgenes juradas.

“Antes, era mejor ser un hombre porque se consideraba que una mujer y un animal eran lo mismo”, dice Keqi, que tiene una voz chillona de barítono, se sienta con las piernas abiertas de par en par como un hombre y disfruta bebiendo un trago de raki, licor anisado local. “Creo que hoy sería divertido ser mujer”.

La tradición de la virgen jurada se remonta al Kanun de Leke Dukagjini, un código de conducta trasmitido oralmente entre los clanes del norte de Albania por más de 500 años. Según el Kanun, el papel de la mujer está estrictamente limitado: cuidar a los niños y mantener el hogar. Mientras que la vida de una mujer vale la mitad que la de un hombre, una virgen vale lo mismo: 12 bueyes.

Si el patriarca fallecía sin herederos masculinos, las mujeres solteras de la familia podrían encontrarse solas e impotentes. Al hacer el voto de virginidad, podían ser cabeza de familia, llevar un arma, poseer propiedades y moverse libremente.

Pasaban sus vidas en compañía de otros hombres, aunque la mayoría conservaba su nombre de mujer. Nadie se burlaba; las aceptaban en el ámbito público e incluso las alababan. Para más de una era la forma de reafirmar su autonomía o de evitar un matrimonio concertado.

“Deshacerse de su sexualidad y hacer la promesa de seguir vírgenes era el modo que tenían de acceder al ámbito público en una sociedad segregada y dominada por varones”, explica Linda Gusia, catedrática de estudios sobre sexo en la universidad de Pristina, Kosovo.

Los sociólogos señalan que no debe confundirse el juramento de permanecer virgen con la homosexualidad, un tabú arraigado en la Albania rural. Y las mujeres tampoco se sometían a operaciones de cambio de sexo.

Keqi, llamada pasha (señor) en su hogar, relata que decidió convertirse en el hombre de la casa a los 20 años.

Sus 4 hermanos se opusieron al Gobierno comunista de Enver Hoxha y fueron encarcelados o ejecutados. Era la única manera de mantener a su madre, a sus 4 cuñadas y a los 5 niños de éstas.

“Era completamente libre como hombre porque nadie sabía que era una mujer”, recuerda Keqi. “Podía ir a donde me diera la gana y nadie se atrevía a insultarme porque podía darles una paliza. Sólo estaba con hombres. No sé cómo hablan las mujeres. Nunca he sentido miedo”.

“Ahora hombres y mujeres son casi iguales”, dice Caca Fiqiri, cuya tía Qamile Stema (88 años) es la última virgen jurada de su aldea. “Respetamos mucho a las vírgenes juradas y las consideramos como hombres por su gran sacrificio”.


Quedan pocas mujeres como Qamile Stema, de 88 años, que hizo
un voto de virginidad cuando era joven para vivir como un hombre
y ser tratada como tal.


 

martes, 19 de abril de 2011

No hay alcalde bueno ni malo. Hay buenos o malos concejales, hay buenos o malos ciudadanos... Del pueblo vallenato soberano depende...

La gente insiste en afirmar que "X" alcalde fue bueno y "Y" alcalde fue malo, sin acordarse que quienes pueden hacer buena o mala una administración son los concejales... Si el concejo es bueno, honesto y bien intencionado, con sentido de pertenencia; el alcalde puede ser el más pícaro de los pícaros que no nos roba y el alcalde puede ser el más inepto de los ineptos que las obras se hacen porque se hacen...

La misma relación existe entre Gobernador y Diputados... Son los integrantes de estas corporaciones las que deben ejercer el control político y coadministrar con el ejecutivo...

En la época de Rodolfo Campo Soto y de Aníbal Martínez Zuleta, sin demeritarlos ni mucho menos porque es indudable que han sido los mejores alcalde que ha tenido Valledupar; debemos recordarles a los que tienen edad para recordar e informarle a los que no tienen edad para recordar, que tuvo el pueblo de Valledupar el privilegio de contar también con un excelente concejo. Integrado por gente que quería de verdad a Valledupar y fueron muchísimos los proyectos que les frenaron a estos alcaldes, así como también muchos los proyectos en los que los apoyaron.

También los concejales proponían y aprobaban proyectos que iban en beneficio de las mayorías, no andaban pendientes de cuotas burocráticas ni de desangrar el erario, sino de trabajar mancomunadamente con el alcalde y con la misma ciudadanía vallenata, a la que sí se le daba cabida, por el bienestar del pueblo vallenato. Prueba de ello fueron los cientos de kilómetros que se hicieron por autogestión y la limpieza de nuestras calles.

Esto fue antes de la Constitución de 1991, cuando los concejales de entonces eran elegidos por voto popular, pero el cargo era ad hoc, es decir, no ganaban un peso por actuar en beneficio de Valledupar, y les aseguro que asistían puntuales a las sesiones y sólo por motivos de fuerza mayor, y en extrañas ocasiones faltaban.

Lo poco que ellos podían gastar en sus campañas de proselitismo político lo hacían por verdadero amor a Valledupar, pagaban de sus bolsillos una campaña para tener la oportunidad de entrar al Concejo, para poder aportar desde la corporación edilicia al municipio sus capacidades y su amor por nuestra tierra, no como una inversión para recuperarla como ocurre ahora. Ahora ni siquiera se conforman con lo que les pagamos por sesión, todo les parece poco y se creen merecedores de más que los demás. En esa época los contratistas no financiaban campañas políticas, porque de qué forma podrían estos "limpios" (en todo aspecto limpios) retribuírles si ni ellos ganaban un salario?... Tampoco existían las concesiones en esa época ni los turcos mandaban la parada aquí, sino los vallenatos de verdad verdad.

Pensemos muy bien antes de octubre, porque no le prestamos atención a estos candidatos y creo que el concejo actual con todos los cuestionamientos de los que es objeto reafirma lo que aquí digo. Como ciudadanos ni siquiera vamos a las sesiones del Concejo, y debiéramos hacerlo desde que se empieza a debatir el Plan de Desarrollo, es decir, desde que se instala en cada período, porque es nuestro deber ciudadano, y sólo así tendremos certeza que las necesidades de nuestras comunidades queden inmersas en el mismo, si no lo hacemos, nuestras necesidades serán obviadas y no habrá derecho a reclamo, porque los presupuestos se hacen en base a los planes de desarrollo.

En aquella época el pueblo asistía y desde las barras participaba, opinaba, aconsejaba, proponía; eran debates enriquecedores, se armaban polémicas pero no porque alguien actuase en contra del municipio, sino por el afán de determinar qué era lo mejor para Valledupar y quién podía tener las mejores propuestas. Ahora ni aunque vayamos a las sesiones podríamos opinar, hasta ese derecho nos robaron; porque los debates desaparecieron, cuando un proyecto llega al Concejo ya fue preaprobado en el despacho del alcalde o sobre manteles; y además, porque los "honorables concejales" NO nos permiten opinar, porque se creen superiores al pueblo soberano de Valledupar aunque no sean vallenatos, como es el caso del concejal que es de San Pué y que decide por los vallenatos...

Por todo esto es que está nuestro amado Valle como está. Estamos a tiempo de recapacitar y de reaccionar. Pellízquense, pónganse las gafas.

Luz Marina Gnecco Plá

Conversación entre Gallegos y Americanos , buenisimo!!!!‏

martes, 22 de marzo de 2011

DOGMÁTICA PENAL ALEMANA

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